cine

EL CINE SIEMPRE ESTUVO EN NUESTRA MENTE AL ALCANCE DE LA MANO

jueves, 29 de diciembre de 2011

("PLACERES DESCONOCIDOS".......SUFRIMIENTOS CONOCIDOS)


En el colegio se aprende que la razón por la cual en las excursiones los profesores nos numeraban, era porque existía el temor de que alguno de nosotros se extraviase en un entorno desconocido. El mismo riesgo, parecen correr en esta película los jóvenes de la numerada 6ª generación de China, no sólo de perderse en nuevos espacios, sino de sentirse perdidos en un tiempo de poderosas transformaciones locales y globales.

Jia Zhangke se erige en un testigo plenamente consciente de lo excepcional de estos cambios y de la necesidad de registrarlos en el mismo momento en que se están produciendo, como capsulas de tiempo, sin mención expresa al proceso histórico del cual proceden (tradición milenaria y revolución comunista), ni al incierto horizonte al cual parecen destinados (modernidad y capitalismo no democrático), aunque las tensiones entre ambos son perfectamente reconocibles y determinen la vida de los personajes.

Son múltiples las encrucijadas que van tejiendo las, en apariencia, simples historias de este universo, donde todo se crea y se destruye a tal velocidad, que a sus habitantes no les da ni tiempo a transformarse, quedando atrapados entre un pasado al cual ya no pertenecen y un futuro al que no saben como acceder.
La fórmula empleada por el autor para conseguir transmitir ese efecto de tiempo suspendido es una sabia elección de escenarios propios del documental, en los que sitúa una no menos acertada ficción de dos jóvenes amigos que por la forma de afrontar ese dilema, personifican y materializan en sus diferencias, los dos extremos del mismo paréntesis temporal: 

                                     
PASADO (joven TRADICIONAL en la forma de vestir y peinarse, con una madre trabajadora estatal, montando en bici junto a su pareja formal con la que mantiene conversaciones sobre economía y estudios universitarios y una tensa represión sexual en un edificio con habitaciones donde se va a ver la tele …………… frente a la moda occidental, padre inactivo, montando en moto junto a su pareja sexualmente liberada, bailarina de música pop con la que se relaciona en una habitación de hotel convencional, del joven MODERNO) FUTURO.

En medio de ese paréntesis un montón de puntos en común: conflictos con los padres, paro generalizado, delincuencia, televisión omnipresente vomitando conflictos, megafonía estatal que vende el sueño capitalista y canciones que prometen mitos y placeres desconocidos, en un entorno físico de una ambigüedad desoladora, medio destruido, medio a construir y en una atmósfera contaminada donde paradójicamente el humo de los cigarrillos parece simbolizar lo único auténtico a compartir.

Asistimos a un film donde la sencillez de las imágenes y de los diálogos no oculta un talento inclasificable para dotarles de significado, revelación, sentido, humor y poesía.
Planos memorables que a pesar del abandono y la decadencia aparentes encierran una gran riqueza humana:

- El del viaje en moto de los amantes hacia ninguna parte, por una autopista gigante en construcción y en medio de la nada que parece no tener ni origen ni destino.


- El del vals de “Deseando amar” que sale de una de las habitaciones del edificio donde se cita la pareja políticamente correcta, subraya sutilmente una frase de la canción favorita de los dos enamorados: “el destino separa a los que se quieren de verdad”.
- EL del trayecto en autobús y uno de los besos más tristes de la historia del cine.
- EL de la referencia a sus dos primeras películas en DVD.
- El de los fuegos de artificio celebrando la designación de la sede de las olimpiadas evoca la frase del prestamista: “el arte crea el marco, la economía actúa en él”.
- El del diálogo desesperanzador con la masajista: "el futuro no existe", "aprender a vivir día a día es lo único que podemos hacer".
- EL del patético atraco con la detención del joven tradicional como metáfora del régimen del pasado y con el joven moderno escapando sin rumbo en una moto de estilo occidental que le deja tirado en medio del camino.

                                       

Resuenan los ecos de la humanidad fordiana, del neorrealismo de Rosselini (aunque aquí las ruinas entre las que caminan los personajes no son producto de una guerra contra un enemigo exterior, sino los escombros de una apuesta económica interna), de la habilidad para las críticas veladas del cine de Azcona y Berlanga, de los rebeldes sin causa del cine americano y de la capacidad de observar lo grande en lo pequeño del mejor cine asiático.

Cuando lo viejo no se ha difuminado del todo y lo nuevo no se acaba de manifestar, emerge un momento de indefinición de gran valor dramático y dará igual donde te sientes, siempre tendrás la sensación de vivirlo en primera fila, pues el verdadero milagro chino no es su crecimiento económico, sino el cine de Jia Zhangke.

("PLACERES DESCONOCIDOS".......SUFRIMIENTOS CONOCIDOS)


En el colegio se aprende que la razón por la cual en las excursiones los profesores nos numeraban, era porque existía el temor de que alguno de nosotros se extraviase en un entorno desconocido. El mismo riesgo, parecen correr en esta película los jóvenes de la numerada 6ª generación de China, no sólo de perderse en nuevos espacios, sino de sentirse perdidos en un tiempo de poderosas transformaciones locales y globales.

Jia Zhangke se erige en un testigo plenamente consciente de lo excepcional de estos cambios y de la necesidad de registrarlos en el mismo momento en que se están produciendo, como capsulas de tiempo, sin mención expresa al proceso histórico del cual proceden (tradición milenaria y revolución comunista), ni al incierto horizonte al cual parecen destinados (modernidad y capitalismo no democrático), aunque las tensiones entre ambos son perfectamente reconocibles y determinen la vida de los personajes.

Son múltiples las encrucijadas que van tejiendo las, en apariencia, simples historias de este universo, donde todo se crea y se destruye a tal velocidad, que a sus habitantes no les da ni tiempo a transformarse, quedando atrapados entre un pasado al cual ya no pertenecen y un futuro al que no saben como acceder.
La fórmula empleada por el autor para conseguir transmitir ese efecto de tiempo suspendido es una sabia elección de escenarios propios del documental, en los que sitúa una no menos acertada ficción de dos jóvenes amigos que por la forma de afrontar ese dilema, personifican y materializan en sus diferencias, los dos extremos del mismo paréntesis temporal: 

                                     
PASADO (joven TRADICIONAL en la forma de vestir y peinarse, con una madre trabajadora estatal, montando en bici junto a su pareja formal con la que mantiene conversaciones sobre economía y estudios universitarios y una tensa represión sexual en un edificio con habitaciones donde se va a ver la tele …………… frente a la moda occidental, padre inactivo, montando en moto junto a su pareja sexualmente liberada, bailarina de música pop con la que se relaciona en una habitación de hotel convencional, del joven MODERNO) FUTURO.

En medio de ese paréntesis un montón de puntos en común: conflictos con los padres, paro generalizado, delincuencia, televisión omnipresente vomitando conflictos, megafonía estatal que vende el sueño capitalista y canciones que prometen mitos y placeres desconocidos, en un entorno físico de una ambigüedad desoladora, medio destruido, medio a construir y en una atmósfera contaminada donde paradójicamente el humo de los cigarrillos parece simbolizar lo único auténtico a compartir.

Asistimos a un film donde la sencillez de las imágenes y de los diálogos no oculta un talento inclasificable para dotarles de significado, revelación, sentido, humor y poesía.
Planos memorables que a pesar del abandono y la decadencia aparentes encierran una gran riqueza humana:

- El del viaje en moto de los amantes hacia ninguna parte, por una autopista gigante en construcción y en medio de la nada que parece no tener ni origen ni destino.


- El del vals de “Deseando amar” que sale de una de las habitaciones del edificio donde se cita la pareja políticamente correcta, subraya sutilmente una frase de la canción favorita de los dos enamorados: “el destino separa a los que se quieren de verdad”.
- EL del trayecto en autobús y uno de los besos más tristes de la historia del cine.
- EL de la referencia a sus dos primeras películas en DVD.
- El de los fuegos de artificio celebrando la designación de la sede de las olimpiadas evoca la frase del prestamista: “el arte crea el marco, la economía actúa en él”.
- El del diálogo desesperanzador con la masajista: "el futuro no existe", "aprender a vivir día a día es lo único que podemos hacer".
- EL del patético atraco con la detención del joven tradicional como metáfora del régimen del pasado y con el joven moderno escapando sin rumbo en una moto de estilo occidental que le deja tirado en medio del camino.

                                       

Resuenan los ecos de la humanidad fordiana, del neorrealismo de Rosselini (aunque aquí las ruinas entre las que caminan los personajes no son producto de una guerra contra un enemigo exterior, sino los escombros de una apuesta económica interna), de la habilidad para las críticas veladas del cine de Azcona y Berlanga, de los rebeldes sin causa del cine americano y de la capacidad de observar lo grande en lo pequeño del mejor cine asiático.

Cuando lo viejo no se ha difuminado del todo y lo nuevo no se acaba de manifestar, emerge un momento de indefinición de gran valor dramático y dará igual donde te sientes, siempre tendrás la sensación de vivirlo en primera fila, pues el verdadero milagro chino no es su crecimiento económico, sino el cine de Jia Zhangke.